La mesa de la Paz o Rincón de la Paz
La mesa de la Paz o Rincón de la Paz
En una situación normal en la que no hay restricción alguna para salir a la calle, los niños y los adultos tenemos momentos de malestar, tristeza, enfado, estrés, preocupación o confusión. Ahora que estamos viviendo una situación diferente que no habíamos pasado antes, y en la que estuvimos todo el día en casa, o se puede salir con horarios y límite de tiempo, “pueden aumentar esos momentos”. Nuestro estado de ánimo puede variar constantemente, pasar de la alegría a la tristeza sin darnos cuenta, o de estar serenos a sufrir momentos de tensión o ansiedad.
Los niños han tenido que adaptarse a este cambio brusco y obligado para ellos, sin que se les haya preguntado si están de acuerdo o no, o al menos anticipado de lo que iba a suceder, por lo cual han tenido cambios en sus rutinas diarias, se les ha privado de estar con sus amigos, del cole, de salir al parque, de ver a sus abuelos y demás familiares, de disfrutar de un paseo por la naturaleza o simplemente de salir a recibir el sol. Con todo ello, se han amoldado a las nuevas circunstancias y están mostrándonos la fortaleza que tienen para superar esta situación, incluso, mejor que nosotros los adultos. No obstante, es inevitable que surjan “crisis” o “momentos difíciles” en los cuales se encuentren más sensibles, frustrados, desanimados, irritados o enfadados. Es ahí cuando los padres nos vemos en la tarea de ayudar a canalizar esas emociones que se van haciendo presentes.
Me gustaría compartir con todos los papás y mamás una herramienta que me parece bastante acertada, pero que además me resulta muy bonita, respetuosa con los niños y de gran impacto positivo para las familias. Pienso que en cada hogar debería de existir un espacio físico y al que se le dé la importancia que se merece para crear este recurso, que es “La mesa o rincón de la Paz”.
Uno de los principios de la metodología de María Montessori, es la educación para la paz. Con este principio como base, nació la idea de la “mesa de la paz”. Un recurso fácil de crear, y una excelente herramienta con la cual, los niños pueden resolver conflictos internos y externos de forma positiva, constructiva y respetuosa.
¿Qué necesitamos para crear nuestra mesa o rincón de la paz?
- Una mesa, una alfombra o una carpeta. Sí es una mesa, que tenga la altura adecuada a los niños, puede ser con sillas o sin sillas, también se pueden utilizar cojines. La opción de una alfombra o carpeta está bien. La idea es que sea un espacio acogedor, agradable, bonito y que nos invite a acercarnos cuando sintamos la necesidad.
- Un reloj de arena o una bola de nieve. Cuando alguien necesite acercarse de forma individual a la mesa de la paz, toma el reloj le da la vuelta y se sienta allí el tiempo que considere oportuno para volver a la tranquilidad. Si son dos o más personas las que se acerquen a la mesa de la paz, entonces el reloj nos sirve como moderador de turno de la palabra. El reloj en sí, ya es un instrumento relajante y que nos invita a calmarnos.
- Un instrumento de paz. Elegimos un objeto que nos transmita calma, serenidad, tranquilidad, amor, paz. Puede ser una planta natural, una pluma, una piña que hayamos recogido en algún paseo por el campo, o una caracola que al caminar por la playa nos hemos encontrado. Puede ser una vela, un incienso, una piedra que nos guste mucho o un collar de cuentas. También puede ser un libro que nos llene de amor y de calma, o un frasco de la calma. O un objeto agradable para nosotros y que podamos sostener. Este elemento nos sirve para mirarlo e ir sintiendo calma en el momento de tener la palabra. También se puede utilizar para cogerlo en la mano mientras se tiene la palabra, la persona que lo sostiene no debe ser interrumpida mientras se está expresando. Al acabar de hablar soltará el objeto y lo puede tomar la que sigue en el turno de la palabra.
- Una campanilla, un timbre, un palo de lluvia o un instrumento musical similar. Sonará cuando las personas que se han sentado en la mesa están contentas con los acuerdos a los que se han llegado. Si es una sola persona la que está haciendo uso de la mesa de la paz, pulsará el timbre, moverá la campanilla o hará sonar el instrumento musical, cuando se sienta tranquila, y con el corazón feliz.
¿Cómo funciona la mesa o rincón de la Paz?
Aproximadamente como edad orientativa entre los 2 y los 3 años, los niños pueden comprender el funcionamiento de este recurso. Esta herramienta la presentamos por primera vez cuando el ambiente esté tranquilo, que será cuando el niño esté más receptivo. Les explicamos que si alguien está sentado en la mesa de la Paz no le molestamos, ni nadie nos molestará a nosotros cuando estemos allí.
Debemos saber que no les obligamos a acercarse a la mesa o al rincón de la Paz, podemos sugerir e invitar pero si no quieren estar ahí, respetamos su decisión ya que es un lugar voluntario.
Explicamos a los niños que la mesa de la paz la utilizamos cuando sintamos enfado, tristeza, frustración, sin la necesidad de que esa emoción o ese sentimiento haya sido provocado por algo fuera de nosotros, como por ejemplo una pelea entre hermanos. En ocasiones nos sentimos molestos con nosotros mismos (conflicto interno) cuando no podemos hacer un puzle, el dibujo no nos ha salido como deseábamos o queremos salir al parque y no podemos. En esos momentos está bien utilizar este valioso recurso, dándole la vuelta al reloj y observando como cae la arena o la nieve pues eso es relajante, si es una fuente la que hemos puesto en la mesa, podemos observar como corre el agua, sosteniendo el collar de cuentas y tal vez contar las cuentas que hay, o también descansando un ratito y esperando a sentirnos mejor. Les decimos que cuando la calma vuelva a ellos pueden hacer sonar la campanilla, el timbre o el instrumento musical. Se pueden levantar e ir a hacer otra actividad, o si lo desean también pueden hablar con nosotros y expresarnos lo que sienten. Pueden elegir estar allí solos o pedirnos compañía, hablar, un beso, una caricia, un abrazo, o simplemente estar a su lado en silencio.
Otro uso de la mesa o rincón de la Paz, es cuando nuestro sentimiento de enfado o dolor, es por algo de fuera (conflicto externo), como sería el caso de una pelea entre hermanos, o entre padres e hij@, abuelos y niet@, amigos o primos. Cualquiera de los ejemplos anteriores sería una gran oportunidad para enseñar a nuestros hijos a resolver conflictos con amor, desde el corazón, sin herir al otro, sin pelear, expresando nuestro punto de vista con respeto y asertivamente. Haciendo uso del turno de la palabra por medio del tiempo que marca el reloj de arena, o de quien sostiene el objeto. Escuchando y respetando mientras que la otra persona habla sin interrumpirla, bajando el nivel de enfado o de ansiedad ya que el mismo clima que se inspira en ese ambiente tan bonito que hemos preparado pensando cada detalle, les transmite paz y mucho amor. Es importante mencionar que cuando estamos hablando hacemos énfasis en cómo nos sentimos, no en culpabilizar al otro, hacemos énfasis en cómo nos sentimos nosotros; por ejemplo: “me puse triste porque yo estaba leyendo el libro, cuando tú lo has cogido”, o “me he asustado cuando escuché que gritabas”. Les explicamos que cuando todos estén contentos con los acuerdos a los que se ha llegado, es momento de tocar la campanilla, el timbre o el instrumento musical y que lo pueden hacer sonar juntos.
“Sembrad en los niños ideas buenas, aunque no las entiendan; los años se encargarán de descifrarlas en su entendimiento y de hacerlas florecer en su corazón “.
María Montessori
Lina Yiseth O.V.


